Lavavajillas, si haces esto tu factura se reduce a la mitad: es así de fácil

Lavavajillas
Si haces esto tu factura se reduce a la mitad

Estamos asistiendo a un aumento creciente y progresivo de la factura energética, que tenderá a incrementarse drásticamente en los próximos meses o años. A continuación se ofrecen algunos consejos y sugerencias sobre cómo utilizar determinados electrodomésticos para reducir considerablemente el consumo de energía y las facturas correspondientes.

Hoy en día, el lavavajillas es uno de los electrodomésticos más instalados en nuestros hogares. Debido al rápido ritmo de trabajo, y al cada vez menor tiempo disponible, el lavavajillas ayuda mucho en el transcurso de la vida diaria, sobre todo para aquellos que no tienen tiempo de lavar los platos a mano. Se trata de un electrodoméstico que, si se utiliza de forma correcta y con la carga adecuada (estrictamente llena, por supuesto), puede suponer un ahorro considerable en las facturas de agua y gas.

Una de las principales prerrogativas a la hora de comprar un nuevo lavavajillas es sin duda la elección de la clase energética de mayor eficiencia, favoreciendo los aparatos de clase A+++. Se caracterizan por un consumo energético lo más bajo posible, con la consecuencia directa de tener facturas más bajas a final de mes.

De hecho, la mayoría de los lavavajillas se caracterizan por un consumo medio de unos 2,5 kWh. Si el lavavajillas es de última generación y con una excelente clase energética, el consumo puede reducirse hasta 1,5 kWh. Afortunadamente, este consumo nada despreciable se compensa con el consumo medio de agua. Si en realidad se necesitan hasta 50 litros de agua para lavar la vajilla a mano, en el caso del lavavajillas (que se utiliza siempre y estrictamente con la carga completa) el consumo no suele superar los 15 litros por carga, lo que supone también un considerable ahorro de agua y de costes.

Consejos útiles para los lavavajillas

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Otro consejo es utilizar los programas de lavado «ecológicos», que proporcionan un considerable ahorro de energía. También puede evitar la fase de prelavado y el ciclo de secado, ahorrando aún más energía y agua.

Consejos para ahorrar si no tienes lavavajillas

Si, por el contrario, no tienes lavavajillas en casa, puedes seguir ahorrando agua con algunos trucos sencillos e inmediatos. Uno de los primeros consejos es eliminar los restos de comida gruesa con papel, para evitar utilizar grandes cantidades de agua en el fregadero para eliminarlos.

Por ello, antes de utilizar el lavado con jabón, se recomienda lavar la vajilla en un recipiente lleno de agua tibia, para no utilizar continuamente el agua corriente, lo que supondría un considerable desperdicio de agua.